Cuando llegué me pareció que al lado mío estaba nadando Eric Idle. Le sonreí y nada más. Igual no creo que fuera, pero era muy parecido. Cuando cuente esta historia VA a ser Eric Idle.
En un momento colgué mirando a los chiquitos nadando con los papás. Era muy tierno verlos, pero me dije "mirando a los nenes jugando no voy a llegar nunca a los JJOO", y me puse a nadar.
Al final recordé a Darwin y pensé en los genes que compartimos con las ranas. Nada podría salir mal, por lo menos las piernas son anatómicamente parecidas y el movimiento es idéntico. Lo único que me faltaría son unos pies más grandes, con dedos más largos y con una membrana que los una. Estos pies de mierda sólo están adaptados para caminar.
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